Homenaje
para Stewart, Alegría para Carlos Reutemann, Adiós definitivo para
Siffert.
Todo fue como un libreto absurdo, genial y grotesco. Alegre y triste.
Ocurrió el 24/10/1971 en Brands Hatch, la prueba denominada "Carrera
de la victoria" en homenaje al título logrado por Jackie Stewart
ese año, terminó siendo la carrera de la tragedia, en la que Joseph
Siffert nos dejó para siempre. Ese mismo día debutó
en F1 como piloto oficial Brabham, el argentino Carlos Alberto Reutemann.
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El
suizo Joseph "Seppi" Siffert
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Saluda desde
el medio del colorido enjambre de autos alineados para partir, debajo
de su casco se puede adivinar una sonrisa, está comenzando a vivir
el mayor sueño de toda su vida y sin embargo su serenidad es asombrosa.
En breves instantes, embutido en el Brabham Ford BT 33 azul verdoso
saldrá catapultado hacia delante, como un simple sonido más dentro
de esa lujuria de motores que ya comienzan a bramar. Sin embargo,
esa sonrisa inicial que acompañó al generalmente adusto rostro del
santafecino Carlos Reutemann, se borraría cuando en la vuelta 15
un auto blanco se elevaba envuelto en llamas llenando de estupor
a todo Brands Hatch, y al mundo entero. Dentro de él Joseph "Seppi"
Siffert.
En ese
momento quedó plasmada otra de las discutidas facetas de este deporte
que algunas veces resulta tan sublime y otras tan crueles. Porque
para Reutemann, el día domingo 24 de octubre fue el más importante
de su vida, para "Seppi" fue el día final, extraña paradoja.
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El
BRM #21 de Joseph Siffert
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En las pruebas
de clasificación Reutemann ya había demostrado sus condiciones.
Allí, el sábado solo pudo cumplimentar la primera sesión de entrenamientos,
pues luego al cambiar relaciones de caja y reglajes de suspensión,
su auto no estuvo terminado para la segunda sesión, por lo cual
su noveno tiempo de clasificación resultó más que valorable.
El domingo
otra vez su método, su manejo fino, sus maniobras calculadas, aunque...
¡cuidado con las confusiones!, también demostró un temperamento
respetable.
En carrera
siguió el ritmo de Jackie Oliver, cuando estaba dispuesto a superar
al británico este desertó, se unió en tándem con Graham Hill quien
en ese momento marchaba octavo, detrás de Gethin, Fittipaldi, Stewart,
Siffert, Schenken, Surtees y Cevert, ambos poco a poco se acercaban
al francés, luego sucedió lo de Siffert, pero el sueño había dejado
de ser tal.
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Peter
Gethin ganó la carrera
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Había estado
allí entre los mejores del mundo, el primer paso estaba dado, había
demostrado sus condiciones y además se podría aplicar el "misión
cumplida" para el equipo del Automóvil Club Argentino. Un argentino
estaba en la Fórmula 1. De
la carrera en sí podemos decir que un notable Peter Gethin, compañero
de "Seppi" en el equipo BRM, hizo la punta desde el comienzo seguido
por Fittipaldi y Stewart, a pesar de lo corta que resultó (se suspendió
luego del accidente) se vislumbraba que el BRM era inalcanzable,
solo Emerson Fittipaldi podía seguirle más o menos el ritmo
ya que Jackie, a pesar de sus esfuerzos no lograba impedir que el
BRM se alejara, no obstante el escocés ponía en su trabajo toda
su sapiencia.
En la curva en subida que da a una pequeña recta que lleva a la
parte oculta del circuito (donde ocurrió el accidente de "Seppi"),
el Tyrrell evidenciaba que el piloto lo llevaba al límite
levantando la rueda trasera izquierda en acción realmente espectacular
y que se repetía vuelta tras vuelta. Así, de esta forma que obviamente
nadie deseaba, Peter Gethin obtuvo su segunda victoria en F1.
Cuando
a mediados de año Alfred Owen, presidente de BRM, lloró a uno de
sus pilotos más apreciados, el querido y recordado Pedro Rodríguez,
quien cayó para siempre en el circuito de Norisring, Alemania, nunca
imaginó que poco tiempo después vería como el blanco BRM de Joseph
Siffert se estrellaba sin control contra el muro de contención,
para estallar en llamas, causando la muerte instantánea de su piloto.
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Siffert,
ganador en Austria del '71
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"Seppi" era de
aquellos pilotos que nutrió su personalidad con la bohemia y romanticismo
propio de los pilotos antiguos, ya que él era un representante de
aquella generación de pilotos que ganaron los escaños de la F1 a
principios de la década de los sesenta. Una generación que lamentablemente
se fue truncando, tal como ocurriera a fines de los años cincuenta,
cuando en una terrible racha de accidentes las principales figuras
de aquel entonces hallaron la muerte en aras de la pasión automovilística.
El nombre de Siffert se suma así a los de Bandini, McLaren, Courage,
Spence, Clark, Rindt, Giunti, Rodríguez, indiscutidas figuras que
siguieron el mismo camino. Su fuerte sin duda fueron los automóviles
sport, allí comenzó a destacarse en 1968, cuando logró triunfar
en tres carreras puntables por el campeonato mundial de marcas corriendo
para Porsche, su nombre siempre estuvo ligado a la marca alemana.
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Rodríguez
y Siffert en SP
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En 1969 batió
el récord de carreras ganadas en SP, seis carreras puntables.
En F1 en cambio no todo salió bien para el suizo. Comenzó en 1962
y logró cinco satisfacciones: los Grandes Premios del Mediterráneo
de 1964 y 1965, el Gran Premio de Siracusa de 1963, el Gran Premio
de Gran Bretaña de 1968 y Austria en 1971, solo estos dos últimos
puntables. Curiosamente 1971 había sido su mejor año, finalizó quinto
en el campeonato mundial de pilotos. Su
BRM 3.0 V12, era realmente temible en los circuitos de corte veloz.
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El
Lotus de la temporada '69
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La fama y el
nombre que había adquirido contrastaban abiertamente con sus duros
comienzos, cuando
allá por 1960 deambulaba de circuito en circuito sobre un modesto
Fórmula 3 de su propiedad tratando de abrirse camino en el
difícil mundillo europeo. Recién en 1962 pudo comprar un F1 y tras
formar su equipo particular comenzó a incursionar en la categoría
con suerte dispar.
Siempre
se caracterizó por correr en forma particular, pero hacia
fines de los '60, sus virtudes comenzaron a cotizarse y el profesionalismo
llegó a su vida. Piloto oficial Porsche en Sport y BRM en F1, formando
equipo en ambos casos y curiosamente con el mexicano Pedro Rodríguez.
Lamentablemente el 24 de octubre de 1971 y a los 35 años de edad
el destino decidió que abandonara la vida terrenal, quizás porque
su compañero Pedro lo esperaba en el cielo para seguir acelerando
juntos.
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