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Aún a 31 años de su muerte duele el accidente de Jochen, quizás porque el destino más cruel se interpuso en su camino a la gloria aquella calurosa tarde de Monza cuando el Lotus 72, esa maravilla mecánica que lo transportaba hacia el campeonato del mundo, decidió salirse del camino antes de entrar en la curva parabólica.

Sus primeros pasos en F1
Quedó muy claro que un elemento mecánico fue el causante del despiste, pero de que sirve analizar este tema cuando a raíz de ello Jochen dejó la vida terrenal y solamente desde el más allá pudo paladear el trofeo por el cual tanto había luchado y que su esposa Nina recibió al final de la temporada.

Jochen Rindt (1942-1970) como tantos otros adolescentes inició su camino en el Kart y llegó a la F1 sin más que su fuerte personalidad, la que le valió ser juzgado como antipático, egocéntrico y otras "cualidades" por la trouppe de la F1, sin embargo Jackie Stewart, su fiel amigo, uno de los pocos por no decir el único, describía un Jochen totalmente opuesto.

La F2 de los años '60 lo colocó en el pedestal de los reconocidos al punto de apodárselo unánimemente "El Rey", en contraposición, los tropiezos le ganaron ampliamente a las satisfacciones en sus comienzos de la F1. Su estilo veloz e impulsivo no guardaba relación con los autos que manejaba con lo cual los abandonos eran una constante.

El Lotus de la temporada '69
En 1968 accedió al equipo Brabham y si bien abandonó en muchas carreras logró dos meritorios tercer puestos y ganó varias clasificaciones, pero recién en 1969 se presentó la gran oportunidad de mostrar su talento. Colin Chapman lo llamó para cubrir una plaza imposible de sustituir, la que había dejado Jim Clark. A finales de 1969 en Watkins Glen llegó el ansiado primer triunfo.

Jochen Rindt
La temporada de 1970 se presentaba auspicioso a pesar de un mal comienzo en Kyalami y Jarama. Durante el paso de la F1 por Montecarlo su estrella comenzó a brillar en su máxima intensidad, ganando en ochenta y cuatro días cuatro Grandes Premios, era evidente que el fantástico Lotus 72 se adaptaba a la perfección del estilo de Jochen. Sin embargo en Austria, el siguiente Gran Premio, el que tanto quería ganar, la diosa fortuna lo hizo abandonar, quizás como una premonición del peligro que lo acechaba.

En el GP de Francia de 1970
La tragedia lo estaba esperando en Monza y de ella no pudo escapar. El cruel destino hizo que la coronación de Jochen se concretara en la última carrera, cuando otro Lotus conducido por un jovencito llamado Emerson Fittipaldi triunfara en esa carrera, impidiendo que el Ferrari de Jackie Ickx le arrebatara el título. Esa tarde todos los presentes en el Gran Premio de EE.UU. vieron la sonrisa de Jochen dibujada en el cielo, esa misma sonrisa que en su paso por la tierra solo era privilegio de su esposa Nina, su hija Natascha y su gran amigo Jackie Stewart.

> Libreto para un drama.