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Nació en medio de la naturaleza, su abuelo era guardabosques, de todos los nietos Jackie era el preferido y en largas caminatas por el bosque le enseñó a observar y amar la naturaleza. La niñez de Jackie no fue fácil, de muy pequeño se tuvo que acostumbrar a trabajar a la par de sus progenitores y su única diversión era tirar con su fusil.

El escocés Jackie Stewart
Jackie Stewart nació en Dumbarton, pequeño pueblo cercano a Glasgow, a los 21 años fue elegido primer suplente del equipo nacional inglés de tiro que se presentó en los Juegos Olímpicos de Roma y en 1964 viajó a Tokio como número uno del equipo. Su hermano Jimmy había comenzado por entonces a participar en carreras automovilísticas, pero una larga serie de accidentes lo obligaron a retirarse, fue entonces cuando su hermano menor heredó la pasión. Con un Marcos GT obtuvo varias victorias en pruebas organizadas en su ciudad natal. Al año siguiente causó sensación con un Aston Martin DB 4 GT.

El 20 de agosto se casó con Helen, hija de un comerciante, su joven esposa significó el apoyo que Jackie necesitaba para concretar sus ambiciones. En 1963 la Ecurie Ecosse le prestó un Tojeiro Buick y un Cooper Mónaco, máquinas con las que conquistó más victorias que ningún otro corredor inglés durante ese año.

El inolvidable Jim Clark
Recién a fines de 1963 entró en contacto con el que habría de convertirse en su maestro: Jim Clark. En ese momento Jackie era un nobel piloto conocido en su país natal que se acercaba a recibir consejos del campeón mundial, en el curso de su primera entrevista le relató a Clark como había salido de una situación delicada ocurrida en Snetterton por confundir el pedal del freno con el del acelerador. Con la parsimonia que lo caracterizaba, Jim le contestó: "¿Golpeaste mucho el auto al salirte de la pista?." Jackie que había previsto esa pregunta le contó orgulloso como había evitado salirse del camino. Jim lo dejó terminar y luego le dijo: "Cometer un error tan tonto y no salirse de la pista es imposible, a menos que hayas entrado en la curva muy por debajo del límite de velocidad..." El pobre Jackie regresó a su casa humillado, pero a pesar de ello, no perdió su admiración por Jim.

En enero del año siguiente volvió a ponerse en contacto con él, acababa de recibir un ofrecimiento de Ken Tyrrell para conducir uno de sus Cooper BMC de Fórmula 3. Jackie prefería los autos de Turismo y nada sabía de Ken, una sola persona lo podía aconsejar: Jim Clark. El mismo le habría dicho al respecto, "Si ambicionas ser corredor tendrás que acostumbrarte a los monoplazas, Ken Tyrrell es la persona ideal para iniciarte." Obviamente luego de esa conversación la decisión estaba tomada.

Los comienzos de Stewart en F1
El 13 de marzo de 1964 comenzó para el la gran aventura. El Cooper BMC funcionaba a la perfección y el volante escocés tardó poco en aprender a aprovechar el golpe de vista que le había dado su experiencia como tirador. Jackie ganó la primera carrera, ante la sorpresa de todos, pero esta fue aún mayor cuando repitió en las once pruebas siguientes. Stewart pasó a ser entonces la revelación del año. Una temporada le resulta suficiente para recorrer ese terrible camino que a muchos le cuesta una decena de años: El ascenso a la fama.

A comienzos de 1965 tres marcas (BRM, Cooper, y Lotus) le ofrecieron integrar sus equipos de F1. Jackie eligió BRM convirtiéndose en el segundo de Graham Hill. Stewart siguió asombrando: 6º en Sudáfrica, 2º en la carrera de campeones, 1º en el "International Trophy" de Silverstone, 3º en Mónaco y 2º en Spa-Francorchamps luego de un duelo con Jim Clark.

Stewart en el GP de Alemania
Las dos estrellas del firmamento automovilístico eran ya sin duda los dos muchachos escoceses. Jim ya había trascendido la barrera de la fama de todas las fronteras, pero cuando los diarios comenzaron a llamarlos los "veloces mellizos escoceses" el nombre de Stewart quedó asociado para siempre con el de Clark.

Su primer triunfo por una carrera puntable llegó en Monza de 1965 y triunfó delante de su coequiper Graham Hill, quien cometió un error a poco del final en plena curva peraltada. En 1966 no solo participó en F1, sino que como todo digno piloto de F1, se inscribió en Indianápolis y allí también demostró su valía. A solo 9 vueltas del final y cuando el público lo aclamaba como vencedor, su motor decidió no funcionar más, haciéndole perder la carrera. Pero el Lola Ford no quiso dejar de dar un consuelo a su piloto y le permitió adjudicarse las 200 millas del Monte Fuji.


Hill, el coequiper de Stewart
La temporada 1967 fue decepcionante, si bien se había convertido en "piloto Nº1" de BRM, el motor H-16 que utilizaron fue un fracaso, a tal punto que las últimas carreras del año tuvo que utilizar el viejo V8. En 1968 por fin para Ken Tyrrell la F1 estaba al alcance de su mano, por lo que invitó a Jackie a sumarse a su aventura, este tras dudar en abandonar BRM, se decidió al fin por el hombre que lo había iniciado. El tiempo le dio la razón, si bien en la primera carrera en Sudáfrica debió abandonar, allí verificó lo excepcional del chasis Matra y del motor Ford Cosworth, a esta última marca no la abandonaría nunca más, convirtiéndose con el tiempo en uno de sus estandartes y utilizando el lema: "Siempre con Ford."

Pero en ese 1968 recibiría uno de los golpes más fuertes del destino, estando en Ginebra recibió la noticia de la muerte de Jim Clark aquel fatídico 7 de abril de 1968.
Ya nunca más "los mellizos veloces" asombrarían al público. El título mundial de 1968 se definió en la última carrera en México, y Graham Hill, el coequiper de Jimmy, se llevó el campeonato.

Camino al título con el Matra Ford
En la temporada de 1969 comenzó el "tiempo de Stewart", en ese año emprendió velozmente y con decisión el camino a su primer título. Ganó tres de las primeras cuatro carreras, abandonó en Mónaco y luego hilvanó tres triunfos consecutivos (Holanda, Francia y Gran Bretaña) que lo pusieron a un paso de la corona. En el Gran Premio de Italia logró su consagración definitiva, luego vendría en 1971 y 1973 los otros títulos.

Sin duda Jackie fue el sucesor de Jim, no solo por su impecable estilo sino también por relajarse en el momento adecuado. Su "golpe de vista" y saber economizar sus fuerzas, además de una vida ordenada tanto en su faz pública como privada lo llevaron a ser junto a Jim Clark, y a mi entender, los dos más grandes pilotos de la F1 de todos los tiempos.

> Libreto para un drama.