Después
de un espectacular y vibrante cierre de año por parte de la
Indy Racing League, este comienzo 2003 con la incorporación
de equipos de renombre no resultó ni una pizca de emocionante
de lo visto en el 2002.
Como casi siempre, las competencias en el óvalo de Homestead,
Miami no resultan atractivas. Seguramente las características
del trazado, la inclinación de las curvas y demás no favorecen
que las monoplazas puedan rodar rueda a rueda como sucede
en otros óvalos. Si bien los sobrepasos se sucedieron a cada
instante, durante la prueba los líderes se mantuvieron
bastante distanciados entre sí.
A pesar de que el aburrimiento cautivo a los espectadores,
nadie puede objetar la victoria alcanzada por el debutante
Scott Dixon. Claro que Dixon es debutante aquí en la IndyCar,
pero el neocelandés posee basta experiencia tras su paso por
la serie rival CART, en donde consiguió ganar en su primer
año y además conseguir el título de novato del año.
Dixon, conduciendo un renovado G-Force Toyota del Target Chip
Ganassi Racing se convirtió en el tercer debutante ganador
de la categoría. El último había sido Juan Pablo Montoya,
ganador de la edición 2000 de las 500 millas de Indianápolis,
mientras que el primero resultó Buzz Calkins en el arranque
de la categoría en Orlando, Florida (1996).
Dixon, quien arrancó 12º, cruzó la línea de meta con medio
segundo a favor del dos veces campeón de CART, el brasileño
Gil de Ferran. El piloto neocelandés promedió 153.710 mph
en una carrera neutralizada en cuatro oportunidades. Además
de la victoria, Dixon embolsó $106,000 en concepto de premio.
"Fue una gran carrera", exclamó
Scott, "El auto fue muy bueno desde
el comienzo, aunque con trafico las cosas se complicaron un
poco. Cerca del final el auto empezó a perder grip en la parte
trasera", decía Dixon.
La carrera a 200 millas estuvo casi siempre en manos de los
pilotos del equipo debutante, Andretti Green Racing, con Michael
Andretti y Tony Kanaan para luego ser dominada por los hombres
de Penske Helio Castroneves y Gil de Ferran. Cerca de mitad
de carrera, Scott Dixon comenzó a avanzar en el clasificador
hasta alcanzar el liderato de la prueba. Sobre el final De
Ferran alcanzó a Dixon pero no lo suficiente como para superarlo,
quizás si la carrera duraba una o dos vueltas más Dixon no
hubiese podido con el brasileño.
"Gil estaba muy cerca de mí, pero por
suerte la carrera se terminó y logre controlarlo. Sobre el
final exigí demasiado los neumáticos y pagué tributo a ello
en las últimas vueltas. Pero lo más importante de todo es
que ganamos", terminó diciendo Dixon.
Gil de Ferran en su regreso a la serie tras en el accidente
del año pasado, arribó segundo, mientras que su compañero
Castroneves lo siguió en tercero.
Con Dixon, De Ferran y Castroneves, la marca Toyota debutó
a lo grande superando a su encarnizado y también debutante
rival Honda, y a Chevrolet que resultó ser la mayor decepción
del fin de semana con un magro 10º puesto del bicampeón Sam
Hornish Jr.
Para destacar el debut del Andretti Green Racing en la serie.
Tony Kanaan y Michael Andretti lograron el uno-dos en clasificación,
mientras que en carrera dominaron aunque finalmente se encolumnaron
4º (Kanaan), 5º (Andretti) y 6º (Franchitti).
Como mencionamos la decepción más grande de la jornada se
la llevó el motorista americano Chevrolet. En los pits de
Homestead se rumoreó que el nuevo Chevy V8 posee casi 50 caballos
menos que el Toyota y Honda. Una diferencia que se confirmó
en el resultado final con solo dos motores Chevy V8 entre
los 15 primeros.
Dixon empleó 01:57:06.2062 para completar las 200 vueltas.
En total se registraron 8 cambio de líderes y 4 banderas
amarillas.
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Dixon
debutó ganando
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Tony
Kanaan arribó cuarto
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