Solo
una feroz tormenta detuvo al neocelandés Scott Dixon, quien
se impuso de manera arrasante en el Richmond International
Raceway. Una pista de solo ¾ de milla de extensión. La más
corta del calendario y la más dificultosa para rebasar rezagados.
Dixon lideró absolutamente todas las vueltas de la prueba,
hasta que una fuerte tormenta se hizo presente en las inmediaciones
de Richmond. Las autoridades de la prueba dieron por concluida
la carrera, cuando se habían logrado completar 206 de los
250 giros establecidos. Es la primera vez en la historia que
un piloto de la categoría lidera todas las vueltas de la carrera
sin excepción.
Para Dixon este es el tercer triunfo del año a bordo de su
Panoz G Force/Toyota/Firestone del Target Chip Ganassi Racing.
Hasta ahora nadie ha conseguido más victorias que Scott Dixon
este año.
"Estoy tan emocionado", decía
Dixon. "Todo lo que necesitamos es consistencia
para seguir acumulando puntos. Mi equipo esta realizando un
trabajo estupendo y estoy muy orgulloso de ser el piloto que
más carreras ganó este año, y además convertirme en el único
ganador que lideró todas las vueltas en carreras de este tipo."
Dixon promedió un nuevo récord en la pista de 106.798 mph,
equivalente a casi 172 km/h. El piloto neocelandés embolsó
$136,800 y descontó de 49 a 27 puntos su distancia
con respecto al brasileño Tony Kanaan, quien arribó quinto
con el mejor motor Honda.
Los pilotos del Marlboro Team Penske, Helio Castroneves y
Gil de Ferran, arribaron segundo y tercero respectivamente,
dándole a Toyota las tres mejores posiciones de la carrera.
Esta es la sexta victoria de Toyota sobre siete carreras disputadas.
Honda apenas logró una con Tony Kanaan.
"No hay de que preocuparse",
decía Helio. "Vamos a darle caza a nuestros
rivales. Sucede que en esta pista el tráfico es un factor
de mucha importancia. Pero estamos haciendo un buen trabajo,
el resultado de Pikes Peak fue terrible, pero ya estamos listos
para la próxima carrera."
El dos veces campeón de la serie, el norteamericano Sam Hornish
Jr., arribó cuarto siendo este su mejor resultado del año.
El campeón vio entorpecida sus chances para este año debido
a la escasa potencia de su motor Chevy V8, aunque en esta
carrera sus posibilidades de ganar estuvieron muy cerca de
no ser por un pequeño accidente con Felipe Giaffone cuando
salía de los pits.
"El balance del auto fue muy bueno,
y es una lastima no haber contado con el potencial de hoy
en las anteriores carreras", decía Hornish. "Tarde
o temprano vamos a estar ahí luchando. Hoy tuvimos mala suerte
en los pits, pero esas cosas suceden."
A pesar del contundente dominio de Dixon, este solo pudo sacar
una pequeña diferencia en las últimas diez vueltas, cuando
el neocelandés acrecentó a cuatro segundos su distancia con
relación a Castroneves.
Vitor Meira y el rookie A.J. Foyt IV resultaron ilesos de
sendos accidentes. La inexperiencia de estos dos pilotos en
este intricado óvalo, resultaron la causa de los despistes.
La próxima carrera de IRL IndyCar Series será la siguiente
semana en Kansas, para disputar la Kansas Indy 300.
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Scott
Dixon y Chip Ganassi
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Scheckter
quema ruedas
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Sarah
Fisher sin suerte
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