Si el sonriente Adrián Fernández experimentaba un orgullo
propio de un padre que ve a su hijo ganar un premio "Oscar"
o algo por el estilo, esa satisfacción se elevó hoy al máximo
al obtener su segundo triunfo en la IRL IndyCar Series.
Y es que el piloto mexicano no ha vivido más que éxitos en
el último mes, pese a cumplir su primer año en la categoría
de autos fórmula, a donde arribó este año cuando ya había
comenzado la temporada y en poco tiempo se ha convertido en
un visitante asiduo del podio.
El pasado 15 de agosto ganó en el óvalo de Kentucky, una semana
después fue segundo en Pikes Peaks, Colorado, y tras un leve
bajón hace 15 días en Nazareth, este domingo se adueñó de
la bandera a cuadros en el Chicagoland Speedway de esta localidad.
"Estoy muy feliz y muy orgulloso de
mis muchachos por su trabajo de hoy", señaló el copropietario
del Fernández Racing, quien a principios de semana, en una
visita relámpago a la capital mexicana, sentenció que debería
ganar al menos una de las tres carreras restantes.
Obligado a remontar por una desafortunada entrada a pits para
triunfar en las Delphi Indy 300, Adrián resaltó el trabajo
del equipo aún en la adversidad, luego de que un gato hidráulico
se rompió en el segundo ingreso a pits.
El mexicano obtuvo un bono adicional de tres unidades por
liderar el mayor número de vueltas (83), para sumar una cosecha
total de 53 y llegar a 365 puntos en la temporada en el sexto
lugar del campeonato, a sólo un punto de diferencia del escocés
Dario Franchitti.
Luego de esa contingencia en pits, señaló, "No
perdimos la esperanza, sabíamos que necesitábamos un plan
"B" y fue entonces cuando las banderas amarillas, los
eficientes neumáticos y la estrategia de no ingresar a pits
bajo preventiva surtieron el efecto deseado."
"Tuvimos una estrategia y un carro fantástico", expuso
Adrián, "Estoy muy orgulloso y este
triunfo es para mis muchachos. Este es un equipo sensacional."
No obstante, Fernández aún quiere más.
"Sabemos que podíamos ganar otra carrera, (pero) estamos fuertes
y podemos ganar otra más porque el equipo está embalado",
advirtió.
El otro propietario del equipo, Tom Anderson, señaló que "Fue
otro día fantástico para el auto número cinco. Pienso que
esto va a probar cuán bueno en verdad es Adrián Fernández...
Simplemente no se puede elogiar lo suficiente a este chico.
Estoy muy orgulloso de ser su socio."
Con dos carreras para que finalice el campeonato, Kanaan prácticamente
tiene asegurado el triunfo al sumar 538 puntos, 75 de ventaja
sobre el inglés Dan Wheldon, su compañero en el equipo Andretti
Green Racing.
Kanaan podría asegurar la corona en la próxima prueba del
3 de octubre, cuando se corra el Gran Premio de Fontana, California,
aunque Wheldon puede forzar a que el campeonato se decida
14 días más tarde, en la última carrera del año, en Fort Worth,
Texas.
El estadounidense Buddy Rice, ganador de las pasadas 500 Millas
de Indianápolis, fue uno de los seis pilotos que se accidentaron
en el óvalo de este suburbio de Chicago y al ubicarse en el
puesto décimo, se quedó con 443 puntos en el tercer lugar
general.
Rice hizo volar de manera escalofriante su G Force por los
aires después de tocarse con el inglés Darren Manning. Por
suerte ninguno de los dos sufrió heridas en el accidente más
grave desde el de Kenny Brack en Texas, el año pasado.
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"Estoy
orgulloso del equipo"
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Foyt IV y Taylor se tocaron
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El arranque en Chicago
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