El campeón de 2003, Scott Dixon, se impuso por segunda vez
consecutiva en el Watkins Glen Indy Grand Prix, disputado
en el legendario circuito norteamericano enclavado en New
York.
Dixon, un verdadero experto en pistas callejeras o permanentes,
dominó con mucha solvencia su Panoz Honda sobre una pista
que permaneció resbaladiza durante casi todo el transcurso
de la prueba. La misma, se puso en marcha con una ligera llovizna,
posteriormente la pista se fue secando a mitad de carrera,
para volver a humedecerse en los giros finales, con otra persistente
llovizna que se hizo presente.
Ante estas condiciones meteorológicas tan adversas, la puesta
a punto y estrategia de los diferentes equipos se transformó
en un verdadero acertijo. Las visitas a los pits fueron una
constante para cambiar neumáticos de piso seco a los de lluvia,
y viceversa.
Pero sobre el final, fue Scott Dixon quien sacó mejor provecho
de la situación, permaneciendo con neumáticos de piso seco,
aún con la pista húmeda. El brasileño Vitor Meira intentó
arrebatarle el triunfo sobre el final, pero el control de
Dixon fue total y nadie pudo doblegarlo.
Los grandes rivales de Dixon fueron descartándose, ya sea
por accidentes, o bien por una mala decisión en los pits.
El reciente ganador de Indy 500, Sam Hornish Jr., probablemente
disponía del coche más veloz del día, pero un error de estrategia
le hizo perder un giro para culminar la prueba 12°. Su coequiper,
el paulista Helio Castroneves, quien arrancó en la pole, terminó
séptimo.
Sobre el final, se produjo el momento más excitante de la
jornada, con los cuatro primeros pilotos corriendo con neumáticos
para piso seco. Mientras, Buddy Rice lideraba un grupo con
neumáticos para lluvia que trataba en vano de adelantar posiciones.
Se vivieron momentos de gran tensión durante esta batalla,
pero la mayoría de los pilotos se respetaron mutuamente, y
no causaron mayores inconvenientes.
Quien sí causó problemas fue el veterano Eddie Cheever Jr.,
quien con vueltas menos, sacó de competencia al joven Marco
Andretti, quien marchaba cuarto con grandes chances de ganar
la prueba. Cheever Jr., un reconocido enemigo de la familia
Andretti, cerró violentamente a Marco en plena recta, ocasionándole
un fuerte despiste al piloto de 19 años de edad. Eddie solo
atinó a decir que no lo había visto...
El brasileño Vitor Meira tuvo una destacada actuación con
el coche de Panther Racing, mientras que el australiano Ryan
Briscoe, quien regresó a la serie después de su terrible accidente
en Chicago el pasado año, ocupó el último escalón del podio,
con el modesto coche de Dreyer & Reinbold Racing.
Dixon, próximo a cumplir 26 años, obtuvo su quinto triunfo
en la IndyCar Series.
"Estaba un poco preocupado",
dijo Dixon, "Todo el mundo estaba hablando
por los radios, yo no podía escuchar a nadie. Era muy arriesgado
cambiar los neumáticos."
"Fue su decisión" (de Dixon),
comentó al respecto el dueño de la escuadra, Chip Ganassi.
"Yo no estaba manejando el coche."
Fotos:
IndyCar Media, Motorsports Images and Archives
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Dixon, con nuevos colores
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Patrick y Scheckter
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Hornish
sin suerte
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Marco estaba para ganar
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