Con
sus neumáticos severamente desgastados, con escaso combustible
en su tanque y desobedeciendo todas las ordenes que el equipo
le comunicaba, Kurt Busch consiguió ganar igualmente en el
ovalo de 1.0 millas de Bristol. Un trazado muy particular
y exigente ya que la prueba se disputa a 500 millas duración.
La tan ansiada primera victoria del año de Busch llegó después
de seis carreras disputadas de la serie NASCAR Winston Cup.
El equipo Roush Racing sugirió en varias ocasiones que Busch
se detuviese para renovar neumáticos y cargar combustible,
ya que el equipo había deducido que lo restante en el tanque
no le alcanzaría para terminar la prueba.
Sin embargo la intuición de un piloto es superior a cualquier
calculo matemático, Busch se quedó en pista y logró arribar
a la meta en primera posición. "Kurt
es un piloto extraordinario", exclamaba Jimmy Fenning
(Jefe de equipo), "Logró terminar la
carrera con neumáticos destrozados pero sin perder ritmo,
incluso ignorando el llamado que le hicimos".
Para Busch esta victoria es la revancha que esperaba tras
haber sido vencido espectacularmente por Ricky Craven la pasada
carrera, en una definición catalogada como la más espectacular
de la historia de NASCAR. A su vez Busch no tuvo que emplear
ningún recurso agresivo o antideportivo como es común aquí
en Bristol para llevarse el triunfo.
"Correr aquí es como hacerlo en el living
de tu casa, es muy divertido", comenzó explicando Kurt,
"Estoy muy satisfecho de conseguir por
segundo año consecutivo la victoria en Bristol. Siempre resultó
un trazado especial para mí", terminó diciendo el piloto
de Ford.
El líder del campeonato, Matt Kenseth, arribó segundo a 0.390c
de Busch. Kenseth podría haberle dado lucha a Busch pero sobre
el final se enfrascó en una lucha chapa a chapa con Bobby
Labonte.
"Tuve una dura lucha con Labonte que
me retrasó. Me hubiese gustado poder pelearle a Busch en las
ultimas vueltas, pero no se dio. Estoy contento con los puntos
obtenidos para el campeonato", dijo el piloto del Ford
#17.
Como suele suceder, las polémicas no faltan en Bristol. En
esta ocasión Jerry Nadeau circulaba cuarto cuando se topó
con el Dodge de Ryan Newman. Este ultimo, con una vuelta perdida
en la carrera, le cerró el paso y Nadeau terminó golpeando
su auto sin poder seguir. Igualmente Nadeau regresó furioso
al pit de Newman aunque pudo ser contenido por los miembros
de su equipo.
Otro incidente se suscitó entre el campeón Tony Stewart y
Ricky Rudd. Tras el despiste de McMurray, Rudd logró esquivarlo
aunque en esa maniobra se llevó al Chevrolet de Stewart contra
el muro. Rudd pudo seguir y arribó cuarto, mientras que Stewart
debió retirarse tras los daños en su Montecarlo.
A su vez, Sterling Marlin concluyó sexto con el mejor Dodge
Intrepid. Tras seis carreras disputadas Dodge sigue sin ganar,
aunque los ingenieros de la marca aseguran que el auto será
más competitivo a partir de la siguiente carrera.
Por otra parte el ganador de la ultima carrera disputada,
Ricky Craven, apenas cruzó la meta en 15º puesto con su Pontiac
Firebird.
La próxima carrera de la Winston Cup será el domingo siguiente
en el ovalo de Texas Motor Speedway para disputar la Samsung/Radio
Shack 500.
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Choque
en cadena
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Despiste
de Mark Martin
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Green
realiza un trompo
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