Rudi
Carach es uno de los más grandes pilotos automovilistas de
la Historia, por más que ese título también se adjudique, con todo
merecimiento, a varias decenas de pilotos, desde Léon Théry hasta
Michael Schumacher. Pero por si hiciera falta documentar este criterio,
se puede aportar el testimonio de Giovanni Johnny Lurani,
buen piloto y mejor historiador del automóvil de competición: "Rudi
Caracciola fue uno de los más grandes pilotos de todos los tiempos.
(...) su fabulosa carrera, en su apogeo entre 1932 y 1939, queda
como una de las más excepcionales en la historia del deporte del
automóvil." En 1998 fue introducido en el International Motorsports
Hall of Fame of America.
De origen napolitano, nació en Remagen el 30 de Enero de 1901 y
fue encontrado muerto el lunes 28 de Septiembre de 1959 en su mansión
de Lugano. Había sucumbido a una afección hepática, probable secuela
de su último accidente en Berna o de la medicación intensiva recibida
tras sus otros accidentes.
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Rudolf
Caracciola fue el piloto alemán más importante de los años
treinta y probablemente uno de los más grandes de
todos los tiempos (MV*)
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Leyendo su excelente
autobiografía, da la sensación de que se trataba de un tipo sociable
y comunicativo. Pero, en realidad, Rudi se encerraba en sí mismo,
guardando con el exterior una actitud misantrópica, no huraña pero
sí melancólicamente reservada. Aunque culto y amable, siempre fue
muy parco en las entrevistas y prefería hacer vida discreta con
su segunda mujer, Baby. Sin embargo, después de su funeral se descubrió
que era dueño de una bien surtida y selecta bodega, que encerraba
botellas de champaña y vino de las mejores añadas desde principio
de siglo. ¿Para quién era aquella reserva, si él no bebía y no recibía
invitados?
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Con
este Mercedes-Benz SSKL (W 06 RS series) de 300 HP, Rudolf
Caracciola ganó la edición 1931 de la clásica
carrera "Mille Miglia" (MV*)
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Es inútil reseñar
aquí su palmarés completo, cuyo detalle se puede consultar en el
apéndice de su libro "A Racing Car Driver's World". Basten dos o
tres muestras del mismo, bien conocidas, por otra parte: en 1924,
su primer año como privado con Mercedes, ganó 27 pruebas sobre 27.
En 1929 impuso un mastodóntico SSK de 2,5 toneladas y 225 HP en
el endiablado Tourist Trophy de Belfast, con récord de vuelta rapida.
Dos años más tarde y ante el asombro de todos, se serviría de un
SSKL para conseguir otra heroica victoria en las Mil Millas, batiendo
récords. Además, ganó una decena de veces en NürburgRing, uno de
los circuitos más selectivos, manejando, con su estilo frío de impecable
suavidad y equilibrio, los Mercedes-Benz más díficiles de conducir
de la historia de la marca (de hasta 650 HP), y destacando aún más
en arduas condiciones atmosféricas. Con todo ello (y además de 3
campeonatos europeos de Montaña y 2 de Alemania), fue coronado 3
veces campeón europeo, lo que equivalía a campeón mundial de Grand
Prix.
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Accidente
en las calificatorias para la Indy 500 de 1946. Rudi permaneció
en coma durante una semana entera después de recibir
un golpe en la cabeza (MV*)
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Como todos los
grandes ases, Caracciola poseía unas facultades físicas superiores
a lo óptimo (vista, reflejos, fortaleza, valor, coordinación psicofísica,
capacidad de concentración, capacidad de sufrimiento). Era de esos
pilotos cuyo cerebro gira mucho más rápidamente que su cigüeñal
o sus ruedas; y así no es difícil ser un as. Pero es que, además,
su calma para no perder los papeles ante situaciones comprometidas,
su sangre fría para mantener un planeamiento inteligente, no apasionado,
de la carrera, le diferenciaba de otros ases de su tiempo, más temperamentales
(Nuvolari, Rosemeyer, Fagioli), y lo asimilaba a Nazzaro, Varzi,
Fangio, Clark, Foyt..., es decir a los más grandes de entre los
grandes.
Narrando el desarrollo del Gran Premio de Masaryk 1937 en Brno,
Alfred Neubauer describe con admiración, una vez más, la perfección
del estilo de Carach: "(...) y Rudi vuelve a apretar la marcha;
conduce con precisón increíble, afinando en las curvas de modo tal
que es un placer estético verle correr." Sin embargo –y como
es habitual-, al gran público le parecía que se trataba de un corredor
demasiado frío, prefiriendo otorgar sus aplausos y su fervor de
aficionado a otros más espectaculares –aunque no tan rápidos.
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Así
quedó el Mercedes-Benz de Rudi después de
su despiste en el peligroso y traicionero trazado de Berna
(MV*)
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Pero a pesar
de las facultades, la sangre fría y la inteligencia, no se libró
de accidentes graves. En Mónaco 1933 se rompió la pierna derecha
de tan mala forma que perdió un año de actividad, le quedó más corta
y le causaba terribles dolores al pilotar (un handicap que superó,
aún a duras penas, con enorme entereza y fortaleza mental). Intentando
calificarse para Indianápolis 1946, algo le golpeó el casco y permaneció
una semana en coma. En 1952 disputó el GP de Suiza, una prueba de
sport sobre el traicionero circuito de Berna (circuito donde había
vencido tres veces antaño), en la que su Mercedes-Benz 300 SL se
estrelló contra un árbol y le destrozó una pierna. "Gracias a
Dios que ha sido la izquierda", bromeó Carach. "Tal vez me
quede más corta y ya no cojearé más..."
Pero no volvió a correr. Editó sus memorias en 1957, despidiéndose
con una cita bíblica: "Ya no conduzco bólidos porque `todo
aquí es temporal y bajo el cielo todas las cosas tienen su momento.´"
En efecto, su momento había pasado. Tenía 56 años, una buena edad
para retirarse, pero sólo le quedaban otros dos de vida
| (MV*): Pie de foto redactado por motoresenv.com |
Fotos: http://www.theautochannel.com/, Archivo
Quiroz, Archivo "Ruoteclassiche"
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