Piloto
automovilista de ascendencia italiana, nacido en Villecresne (Val
de Marne) el 25 (ó 26) de Marzo de 1952, y que, dotado de gran determinación,
fue escalando con éxito todas las fórmulas promocionales francesas
y europeas hasta desembocar en la fórmula l, en la que a punto estuvo
de conseguir el título de campeón del mundo de 1982 como piloto
oficial de Ferrari. Ese era su gran objetivo, puesto que Didier
estaba resuelto a ser el primer francés que lograra tal galardón.
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Preciso
instante en el cual Didier Pironi le arrebata la victoria
a su compañero Gilles Villeneuve en San Marino de
1982. Gilles enfurecido, culminó a sólo 0.366
de Pironi (MV*)
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Hijo único, contraería
el virus de la gasolina a los 12 años, cuando su primo José Dolhem
comenzó a competir. Acompañándole a todas partes, aprendió Didier
los recursos del oficio y conoció a pilotos principiantes y consagrados,
como Jean-Pierre Beltoise, Patrick Depailler, Jean-Pierre Jarier,
Claude Vigreux o Jean-Claude Guénard. En esa época dispone de motos
propias (Suzuki 50, Yamaha 100) y puede probar las de competición
de Vigreux, así como ser testigo de una victoria del gran Jim Clark
en una carrera de fórmula II en Pau.
En 1968 quiere secundar a Guénard en el Bol d’Or sobre una Kawasaki,
pero su madre se opone. Tendrá que esperar a los 18 años y aprender
a no contar con la ayuda económica de la familia. Apoyado en su
talento y su firmeza de carácter –disimulados por una angelical
apariencia infantil-, Didier resolvería convertirse en un piloto
profesional por sus propios méritos, despreciando todo lo que no
fuera la victoria y el éxito. Armado con estudios técnicos y una
decisión arrolladora, se convertiría en jefe de equipo, mecánico,
gestor de los patrocinios, probador y piloto de sus monoplazas.
Por otra parte, para mantener la imprescindible forma física practicaba
el atletismo, el remo, el tennis, el squash y la natación (campeón
universitario de 100 m libres con 57,2 s).
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Con
la escudería Tyrrell consiguió 2 podiums para
culminar 10º, con 14 puntos, en el campeonato de 1979.
Al año siguiente fue convocado por el Equipe Ligier
Gitanes (MV*)
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Así, logró el
Volant Elf/Paul-Ricard en 1972, fue campeón de fórmula Renault en
1974 (7 victorias) y 3º de la Challenge Européen de Super Formule-Renault
1975 (tras René Arnoux y Jean Ragnotti). A finales de esta temporada
corrió el Tour de Corse al volante de un Renault 12 Gordini y con
Bonamour de navegante; era una anécdota en su carrera, pero sin
duda Didier quería "hacer manos", comprobar sus reflejos y experimentar
en el rally más duro de aquel tiempo, con sus 20.000 curvas.
En 1976 ganó el Grand Prix de Monaco de fórmula III, además de quedar
campeón de la Challenge Super Renault ese año (ante Alain Cudini
y Dany Snobeck). El año siguiente gana la prueba de fórmula II de
Estoril y en 1978 vence en la clásica 24 Horas de Le Mans, junto
a Jean-Pierre Jaussaud y sobre un Alpine A442 B-Renault Turbo, a
210,2 Km/h de media. Fue una victoria muy trabajosamente conseguida
ante el Porsche 936 de Ickx/Barth/Wollek; el Alpine se quedó sin
embrague y Didier se desmayó tras un doble relevo agotador. Paradójicamente,
el siguiente lunes 13 de Junio se le retiraba el carnet de conducir
durante tres meses, en aplicación de una sentencia anterior que
le sancionaba por haber circulado por las proximidades de Nevers
a 100 Km/h, cuando el máximo permitido era de 60 Km/h.
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A
bordo del Ligier JS11/15 obtuvo su primera victoria de F1
en el GP de Bélgica de 1980. En aquella ocasión
venció a los Williams de Alan Jones y Carlos Reutemann
(MV*)
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Desembocó en
la fórmula I ese mismo año con Tyrrell, para quien pilotó también
la siguiente temporada, pasando a Ligier en 1980 (primera victoria
en el GP de Bélgica), y entrando en Ferrari en 1981. Aquí, su fulgurante
carrera sufrió un atasco. Por primera vez, sus resultados resultaban
peores que los de su compañero de equipo, que esta vez no era otro
que el espectacular franco-canadiense Gilles Viilleneuve, quien
logró dos victorias contra sólo un 4º puesto de Didier.
Decidido a dar un giro a la situación en la temporada siguiente
(con el nuevo Ferrari 126C2, diseñado por Harvey Postlethwaite),
Pironi –que no podía admitir ser segundo de nadie- corre con el
cuchillo entre los dientes y a punto está de ganar el prestigioso
Grand Prix de Monaco, tras los errores de Prost y Patrese, pero
un fallo eléctrico de su Ferrari en el túnel concede el triunfo
a un perplejo Riccardo Patrese. Poco después, Didier arrebataría
la victoria a Villeneuve en el GP de San Marino, rompiendo, al parecer,
un gentlemen’s agreement previo, lo que enfureció a Gilles.
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Didier
no fue tan veloz como Gilles en 1981. Al siguiente año,
ambos protagonizaron un duelo interno que llegó a
su punto máximo de tensión en San Marino de
1982 (MV*)
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La rivalidad
entre ambos ases se acentuó hasta el punto de que ni siquiera se
hablaban y, probablemente, fue la causa remota de la desaparición
de Villeneuve en Zolder. No obstante, Didier siguió compitiendo
consigo mismo, haciendo caso omiso del accidente mortal de Paletti
en el Grand Prix de Canadá, en el que Pironi fue protagonista. Nada
podía disminuir su ánimo y en el de Holanda obtuvo una gran victoria.
Con 9 puntos de ventaja en la provisional del campeonato, se encontraba
llamado a cumplir su sueño hasta que, preparando en Hockenheim el
Grand Prix de Alemania, un terrible accidente en entrenos no cronometrados
con lluvia truncó sus esperanzas y su carrera automovilística.
Aunque bajo el diluvio que caía y con visibilidad casi nula los
tiempos no fueran relevantes, Didier, empeñado en testar el coche
en esas condiciones a un ritmo diabólico, terminó colisionando por
alcance con el Renault de Prost. (Paradójicamente, sería Alain Prost
quien consiguiera ser el primer francés campeón del mundo, tres
años más tarde.)
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La
temporada 1982 de Ferrari difícilmente pueda ser
olvidada. En Bélgica, Gilles Villeneuve perdía
la vida, siete carreras más tarde Didier Pironi sufría
un terrible accidente (MV*)
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El impacto fue
terrible; Didier se partió ambas piernas, quedándole una de ellas
prácticamente seccionada, unida sólo por un tendón y su nervio.
La muerte había acudido a la cita, pero aquel treintañero, que aún
conservaba sin marchitar una expresión pícara de pilluelo parisino,
le cerró la puerta con la entereza y la determinación de que había
hecho gala hasta entonces: "Todavía no."
Con enorme tesón y sacrificio y tras una treintena de operaciones,
Didier Pironi (que había disputado 70 Grands Prix, logrando 101
puntos y 3 victorias) se recuperó, y estaba decidido a retornar
a la especialidad suprema: en 1986 se probó a sí mismo al volante
de un AGS-Motori Moderni y un Ligier-Renault, y para 1988 esperaba
disponer de un Lola-Ford Cosworth del equipo de Gérard Larrousse;
pero, entretanto, se dedicó a la motonáutica. También aquí su objetivo
sería el campeonato del mundo, y también aquí llegaría a estar a
punto de conseguirlo.
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Didier
presto a tomar parte de una competencia de motonáutica.
Después de su victoria en Noruega, el francés
perdería la vida a bordo de un embarcación
de 3.000 HP (MV*)
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En la temporada
1987 ya había obtenido una victoria en el Grand Prix de Arendal
(Noruega). Sin embargo, la semana siguiente (el domingo 23 de Agosto),
en la disputa del Needles Trophy de Cowes, en aguas de la isla de
Wight, sufrió un accidente mortal. Su embarcación off-shore Colibri
4-Lamborghini (rediseñada por el propio Pironi, bimotora, con
3.000 HP en total) iba lanzada a 150-160 Km/h cuando se encabritó
y volcó al cruzar la estela de un pequeño petrolero. Con su determinación
habitual, Didier Pironi no había cortado gases al pasar sobre el
agua rizada, pereciendo ahogado tras sufrir un fuerte golpe en la
cabeza contra el mar en el vuelco de la canoa. También murieron
sus dos acompañantes, Guénard y Giroux.
Entrevistado por Gérard Flocon en 1978, Pironi afirmaba que en absoluto
era supersticioso, para revelar a continuación que, en 1972, previamente
a la final del Volante Elf, el Mago de Le Castellet le había facilitado
la clasificación –exacta- de los cuatro primeros finalistas; además,
había predicho la muerte de François Cevert (1944-1973), así como
que veía al propio Didier involucrado en un grave accidente con
incendio -como aquellos en los que murieron Ronnie Peterson (1944-1978)
y Riccardo Paletti (1952-1982)
| (MV*): Pie de foto redactado por motoresenv.com |
L’Automobile: Abril de 1978 (Gérard Flocon/Didier Pironi), pg. 80
Prensa (Efe): 24 de Agosto de 1987
La Nación: 24 de Agosto de 1987
El País: 29 de Agosto de 1987, pg. 34
¡Hola!: 10 de Septiembre de 1987, pg. 48 a 53
4 Tiempos: Libro del Año 1987-1988
Nigel Roebuck: pg. 112
Vox: Junio de 1988 (“La medicina en la Fórmula 1”, 1987,
Javier del Arco de Izco), pg.14 y 16
Auto Hebdo: 16 de Enero de 1991 (Étienne Moity), pg. 49
Sport-Auto: Marzo de 1997, pg. 84
Classic & Sports Car: Abril de 1997, pg. 104
Bruce Jones: pg. 168 y 243
E. y F. Verplanken
F1-50: pg. 71 (Joe Saward)
Gorrotxategi
Auto Rétro: Febrero de 2000 (Alain Caussade), pg. 103
G. A. Engels (11103)
Fotos: Forix.com - F1Rejects.com - DidierPironi.net - MaxiF1.com
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