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Es cierto que hoy día tanto Kimi Raikkonen como Fernando Alonso se encuentran en boca de todos como las próximas estrellas para discutir el reinado de Michael Schumacher, pero también es verdad de que Juan Pablo Montoya, ya no es sólo una promesa, sino también una realidad.
Juan Pablo está atravesando un momento de madurez
Podría decirse que en este momento se encuentra en la madurez necesaria de su carrera, para poder confrontar en igualdad de condiciones a Schumi. Si bien su FW25 no lo ha ayudado como el querría, las últimas modificaciones en la aerodinámica llegaron a fusionarse de una vez por todas junto con el soberbio BMW P83, como quedó demostrado con el triunfo del colombiano en el Gran Premio de Mónaco.
Montoya comenzó su carrera automovilística en el Karting en 1981, para ganar tres años después el campeonato nacional en la categoría infantil. Más adelante, logró por el 86 el campeonato local y nacional, y entre el '87 y el '89 ganó títulos locales y nacionales en la Kart Komet, momentos antes de obtener los campeonatos del mundo Junior en 1990 y 1991.
Luego de incursionar en fórmulas de los Estados Unidos e Inglaterra, consiguió en su segunda temporada el campeonato de F3000 con el equipo Supernova, estableciendo con 65 puntos un nuevo récord en la categoría.
El colombiano saca el máximo provecho de su Williams BMW
Tras un arreglo de Frank Williams, Juan regresó a Norteamérica para disputar el torneo de la CART junto con el equipo de Chip Ganassi. De una manera impresionante obtuvo su primer título en su primera temporada, sumando siete poles y siete triunfos lo que lo convirtió en el campeón más joven en la historia de esa competencia.
Luego de un año para el olvido como lo fue el siguiente, finalmente llegó a Williams con una gran trayectoria a sus espaldas, demostrándolo firmemente al superar ya en la mitad de la temporada al por entonces niño mimado de la escudería Ralf Schumacher, para así continuar prevaleciendo sobre él hasta la actualidad. Lamentablemente el equipo no le ha otorgado un chasis eficaz acorde a la potencia del motor, lo cual solamente le permitió obtener dos triunfos hasta ahora.
A lo largo de estos años en F1, ha madurado de una forma constante y en aumento, por lo que es interesante destacar cuáles son los factores de su evolución, así como su forma de pensar con lo que respecta al ambiente personal y profesional que lo rodea.
Juan Pablo recibe el afecto de sus numerosos seguidores
Para Juan Pablo es fundamental la fascinación proyectada por él sobre Colombia, casi tan prodigiosa como aquella que Ayrton Senna (su ídolo) alguna vez logró en Brasil. Senna siempre atribuyó su popularidad, al igual que el colombiano, a la esperanza de que su éxito se transmitiera a la gente. También destaca siempre la fuerza que le otorga su esposa Connie para madurar como persona.
Tiene excelente relación con los ingenieros del equipo, visita la planta de Williams en forma regular y en cada Gran Premio se aloja en el Motorhome de la escudería, mientras que Ralf lo hace en el de BMW.
La relación entre Montoya y Frank Williams siempre ha sido buena
Es destacable como además Montoya tiene desbordado a Ralf, al tratar de mantenerse inquebrantable a los ataques psicológicos que su compañero le propina de vez en cuando. Mientras Juan es más abierto y carismático, el alemán es más frío y seco.
Ha logrado una relación casi paternal con el "viejo" Frank Williams y consiguió controlar el carácter fuerte de Patrick Head, a fuerza de dedicación y talento.
Tiene pocos amigos, pero que según él valen la pena, como Barrichello, a quien conoció en las carreras de Karting en Colombia.
Se lo compara regularmente con el estilo de pilotaje de Mika Hakkinen, con una relativa tardanza en el ingreso a las curvas y una llamativa sensibilidad con el alerón trasero del auto. Se adapta perfectamente al sobreviraje, ya que no tiende a girar con el freno apretado, dirigiendo la trompa, aunque no la disfruta, porque atrapa su atención y puede ser peligrosa.
Juan Pablo asegura no temerle a la lluvia, pero si a los óvalos
Odia el subviraje, porque lo priva de aumentar la velocidad. Justamente, la potencia es algo que ama, sobre todo si llega a una curva a 250 Km. Como su máximo ídolo, Senna, no le teme a la lluvia, según Juan la clave se encuentra en la confianza en sí mismo.
Confiesa que los óvalos lo intimidan, aunque contrariamente a esto, nunca lo sedujo el mito de manejar para Ferrari, ya que su sueño es triunfar en Williams.
Este año se encuentra totalmente decidido a batir a Schumacher y a la aparentemente imbatible F2003-GA.
Reconoce que tanto el alemán como el auto son "infernalmente rápidos", pero aclara que no le tiembla el pulso al imponer su Williams en una carrera frente a ellos.
Ya lo demostró en varias ocasiones en el pasado, y seguramente (y por el bien del automovilismo) tendrá más oportunidades de poder demostrado en el futuro.
Juan Pablo reposa en el grilla de partida de Indianápolis 2002
Todos se encuentran maravillados por la fuerza de Mister Schumacher y Ferrari, entre los cuales me incluyo, pero al mismo tiempo, tenemos que reconocer de que es imprescindible un cambio de mandos en el campeonato de F1.
Por talento natural, coraje, madurez mental y responsabilidad profesional, en este momento es Montoya el único con la capacidad necesaria para desbancar el reinado de la escudería de Maranello y del quíntuple campeón mundial.