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Con el nacimiento del Williams FW26, novedoso y revolucionario, vale la pena revisar la historia de las grandes innovaciones de la historia de la Fórmula 1. Ingenieros que se han atrevido para llevar el auto unas décimas más rápido, lo que en algunos casos, valdría triunfos y títulos mundiales.
El W196 conducido por Hermann Lang en su versión con ruedas al descubierto de 1954
Muchos han fallado, sin embargo algunos han perdurado hasta nuestros días y probablemente no serán reemplazados por muchos años más.
El primer gran salto lo dio Mercedes Benz. El modelo W196 de 1954 tenía su motor más inclinado para bajar el centro de gravedad. Además el piloto en el W196, estaba sentado varios centímetros más abajo que en otros coches, lo que permitía mayor velocidad. Además fue creativo por tener dos configuraciones: una con ruedas descubiertas, y otra completamente fuselada, dependiendo del circuito en el que se encontraran. Juan Manuel Fangio lo llevó a debutar ganando en el GP de Francia en 1954 y luego al título en 1955.
El Cooper Climax revolucionó la F1 al incluir el motor trasero. Brabham supo aprovechar las virtudes de esta innovación
Pocos años más tarde, John Cooper colocó en su modelo 45 de su equipo el primer motor trasero (Climax) lo que hacía mejorar notablemente la aerodinámica, al bajar unos centímetros más el coche y colocarlo de una manera más inclinada. El premio del riesgo corrido por Cooper, enfrentando a todo el resto del parque con motor delantero, fueron los títulos de Jack Brabham en 1959 y 1960.
El siguiente gran desarrollo vendría por parte de Jack Brabham, quien inventó los alerones en 1968. El Brabham BT26 contaba con un creativo sistema de movimiento del alerón, para que apareciera plano en rectas y totalmente inclinado en curvas. Fue prohibido en 1969, pero la FIA permitió que fueran fijos.
El impresionante Lotus 78 fue la creación más genial del constructor inglés Colin Chapman
Otro innovador fue el fundador de Lotus. Colin Chapman fue el primero en implementar un chasis monocasco, en 1962, pero no fue su único aporte. En 1970, Colin creó los frenos delanteros suspendidos y los radiadores laterales, que coloco en su prototipo Lotus 72 que ganó el título de 1972 con Emerson Fittipaldi, y obtuvo el segundo lugar en el año 1973.
En 1977 nacería otra idea del genial Chapman: el Lotus 78 tenía un fondo con un ala invertida lo que pegaba al suelo al chasis. Una novedad que aún se utiliza y no puede ser mejorada. Es el efecto suelo.
Mario Andretti ganó el titulo de 1978 con ese modelo y fue escoltado por Ronnie Peterson con otro Lotus 78.
March, con su modelo 881, fue el primero en incluir el morro apenas despegado del suelo
El siguiente avance sería realizado por un joven Adrian Newey, que en 1988 trabajaba en el modesto equipo March Leyton House. Pero saldría de ese equipo un diseño que aún se utiliza. El March 881, contaba con un morro levantado y redondeado para facilitar la difusión del aire. Antes subía prácticamente recto.
De ahí en adelante, los morros serían el punto de ataque por parte de los ingenieros.
Benetton siempre apostó al morro elevado y esto le valió dos títulos consecutivos ('94 y 95')
En 1994, el Benetton B194 diseñado por el brillante Rory Byrne era el primero en incluir los "dientes de tiburón" que se unen a la trompa. Una solución que llevaría a Benetton a pelear cabeza a cabeza con los poderosos Williams, y a entregarle a Michael Schumacher sus primeros títulos mundiales en 1994 y 1995.
Hoy, en el 2004, ya ha nacido una trompa ancha y con extensiones que se unen al alerón delantero, mejorando la ventilación del motor.
Habrá que ver si el Williams FW26 gana un espacio en la historia como otro notable avance aerodinámico.